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Cómo conseguir Mejor Marca Personal y sentirse derrotado

Esta mañana he ido a correr la Cursa de La Mercè acabándola en 38:40 pos. 238, logrando así superar ¡en más de 3 minutos de diferencia! mi última carrera de 10km y estableciendo una nueva marca personal.

Sin embargo, si hubiera escrito las siguientes líneas justo al acabar, lo que vas a leer ahora sería incluso más catasfrofista que el título de la entrada.

Al cruzar la línea de meta, y pese a haber disfrutado el último kilómetro, hubiera empezado a llorar acompañando así a la fina lluvia que poco después de acabar había empezado a caer sobre Barcelona. Me sentía profundamente triste. Derrotado.

Llevaba tres meses corriendo casi a diario, sin ir más lejos acumulaba más de 100km de entrenamiento esta semana antes de pisar la línea de salida, y por ciertas circunstancias no conseguí dar mi 100%.

Mis expectativas para hoy eran aún más altas.

Después de la ducha, comer y descansar algo lo veo de otra forma, se que es un buen tiempo.

Además, un mazazo como éste me deja en mi sitio antes de retos más grandes. No es más que un toque de atención para entrenar aún más duro. Con carreras comola Camikursa del próximo domingola HMS Mitja del Vendrell y la colosa TCS Amsterdam Marathon, me daré por satisfecho si no repito los siguientes errores:

  • No estar “presente” en la carrera. No mantenerme consciente y dejar paso a la verborrea mental es un error garrafal. En el momento de pisar la salida, cada segundo y cada zancada no volverán a repetirse, son únicos. No puedo permitirme no saborearlos. A partir de ahora sólo existe un “voy a dar mi máximo” en cada instante.
  • No escuchar más a mi cuerpo. Durante la tirada larga del viernes empecé a sentir un dolor puntiagudo en la cadera, teniendo incluso que llegar a parar. “Bursitis” creo que es. Inconsciente de mi pensaba que hoy no me afectaría demasiado y que los ibuprofenos harían su trabajo, después de todo “sólo” eran 10km. Calentando me sentía de lujo, pero en el Km2 pinché físicamente y pocos pasos después, también psicológicamente.
  • Comer pobremente los días anteriores. La pizza, demás fritos, pasteles y alcohol del viernes noche y el atracón del quince ayer al mediodía no han ayudado en absoluto. Si realmente me importa la prueba debería recordarme que la alimentación es indispensable. Y ¡ah! Pese a que rinda de lujo en ayunas, levantarme con tiempo suficiente y desayunar algo seguro que también ayuda.
  • No descansar lo suficiente. Porque dormir 4 horas y media el viernes noche e ídem la noche antes de la carrera es una insensatez. Durmiendo tan poco no podía esperar estar al 100%.
  • Mantener las expectativas contra todo pronóstico. Cada carrera es un mundo y tiene sus particularidades y el tiempo final depende precisamente de eso. El recorrido, el tiempo, la cantidad de gente inscrita y que tengo por delante en la salida, etc. Y sobre el físico, pues tiene mucho que ver lo comentado sobre el descanso, alimentación y el volumen de entreno los días anteriores.

Torneos, SNGs o cash: En busca del equilibrio

Hay una pregunta que muchos de nosotros —como jugadores de poker— nos haremos a lo largo de los años ¿Qué modalidad de poker debería jugar?

Hace unos días le pedí permiso a Alex Fitzgerald para traducir al castellano y publicar aquí un artículo que escribió en el 2008 y que pese al tiempo transcurrido —que en el poker podría parecer una eternidad— sigue siendo una reflexión genial para decidirte entre las múltiples modalidades de poker que existen, teniendo en cuenta tus motivaciones, metas y estilo de vida.

A continuación el artículo traducido.

Selección de modalidad y tu estilo de vida

por Alex Assassinato Fitzgerald

A menudo vemos esto entre jugadores de torneos. Un chico de 19 o 18 años, o incluso mucho más joven, decide dejar de jugar habitualmente la partida con los amigos e ingresa 50 dólares en una sala de poker. Típicamente es un hombre, un chico inteligente pero que quizás no ha conseguido aún las oportunidades que merece en la vida, que siempre parece injusta con él. Quizás obtuvo algo de gloria en el instituto practicando algún deporte, pero no ha vuelto a sentir esa emoción de competición y se pregunta dónde está su lugar mientras sueña despierto camino a la universidad o al trabajo.

Después hacer algunos depósitos empieza a entender algunas cosas. Empieza a leer webs de poker y a admirar a algunos grandes jugadores de torneos, y continua aprendiendo de ellos. Pronto, se vuelve más que competente. De hecho lo empieza a hacer realmente bien en los torneos más pequeños que juega. Sin embargo el quiere más. No se ha puesto a jugar para simplemente vivir de ello y dejar su trabajo en McDonald’s. Él quiere ser uno de esos chicos que ha visto en la televisión durante años. El único problema es que no tiene el bankroll necesario para jugar con los grandes jugadores en los torneos de 1.000$ y los 100$ rebuys.

Así que convence a otro jugador para que lo banqueé, o mejor aún, se lanza a jugar grandes torneos con su propio dinero, aún sin saber suficiente para jugarlos y ser ganador. Quizás obtiene algunos resultados, pero pronto se hace aparente que pese a saber suficiente para batir los torneos de buy-in medio, ahora está jugando contra gente que conoce sus movimientos, y que tienen algunos trucos más que él nunca ha visto. Algunos jugadores consiguien crecen en este entorno. Un gran número de ellos no lo hace. Mientras ajustan su juego, y en lugar de bajar a niveles más bajos que pueden batir empiezan a hacer intentos en niveles superiores cada vez más a menudo esperando conseguir algún resultado, que habitualmente acaba por acrecentar aún más la deuda. El bancador, normalmente un joven que nunca ha tenido experiencia con liderazgo o administración anteriormente, le permite seguir jugando en esos niveles en lugar de forzarle a volver a niveles más bajos. Así que ahora, el chico que estaba ganándose bien la vida en los niveles medios, juega diariamente con la esperanza de que saldrá de ahí, pero realmente no importa lo bajo que caiga porque si acaba ganando ese evento en concreto no verá ni un céntimo. No aprende. No progresa. Sólo sigue jugando porque ya no sebe que más hacer.

Si el chico de nuestro ejemplo se hubiera quedado en sus niveles y no hubiera intentado alcanzar el estrellato tan rápidamente quizás podría haber llegado por sus propios medios, o haber aprendido a batir niveles superiores de una forma mucho más barata. Si hubiera tomado pequeños shots cuando su bankroll hubiera crecido y le hubiera ido bien, podría haber escalado niveles con más emoción y foco, en lugar de entrar en un patrón de “por favor sácame de este down”.

Esto no es para decirte que no deberías jugar torneos. Son más fáciles de dominar que el cash, y te dan la oportunidad de convertir muy poco dinero en mucho más de una forma más rápida, pero tienes que tener cabeza. Debes evaluar lo que quieres del juego y equilibrarlo con aquello que te hará tener un ingreso estable, que posiblemente requerirá de tu parte jugar en niveles con los que estés ya aburrido. Necesitas preguntarte ¿porqué juegas a poker? ¿es por la gloria, es por el estilo de vida, es por el dinero, es por estimular tu intelecto, o es por la adrenalina del juego?

Si lo que quieres es la gloria entonces los torneos son para ti. Hay pocas sensaciones en el poker que rivalicen a la de ganar un torneo. Verte a ti mismo en la cima del lobby del torneo después de todo lo dicho y hecho es muy satisfactorio. Sin embargo hay un precio a pagar. Los torneos no te proporcionarán tanta libertad como otras modalidades. Si quieres hacer dinero de verdad necesitarás apretarte el cinturón y jugar un gran volumen, lo que requerirá estar delante del ordenador la mayor parte del día. Muchos de los torneos que juegues los acabarás perdiendo. Ganar una mano en la que eres favorito el 80% del tiempo es muy probable, pero ganar 10 de esas manos seguidamente es mucho menos probable, y eso es lo que tendrás que hacer a menudo para ganar un torneo. Eso sucederá si estás runneando bien y siempre tendrás situaciones de pareja vs pareja en las que todas tus fichas irán al centro. Añade unos poco coolers y flips y es aún menos probable. Muchos de tus torneos jugarás tu mejor juego y aún así no lo conseguirás, cosa inaguantable para muchas personas y su ego.

También atravesarás largos downswings y estos afectan a mucha gente emocionalmente. Dos de mis amigos en el poker, ambos considerados entre la elite de los jugadores de torneos online, me han comentado que han atravesado downswings de más de 100.000$. Estos jugadores no son jugadores que están en la media, ambos son fenomenales jugadores. Han ganado algunos de los torneos online más grandes y tienen grandes margenes de profit. Muchas personas simplemente no pueden sobrellevar este tipo de oscilaciones. Tu familia probablemente te notará diferente. Muchos de los jugadores que eran individuos muy positivos se convierten en amargados y cínicos después de convertirse en jugadores de torneos.

Si realmente disfrutas la sensación de gamblear yo siempre he encontrado los SNGs increíbles en cuanto a satisfacer ese peculiar apetito. Una vez aprendes bien ICM son el paraíso de los degenerados. Están tan orientados a la acción y son tan adictivos, que hay veces que jugaría horas y horas. Además, los ingresos son bastante estables, pero después de un tiempo, la ventajas no son tan grandes como lo eran antes. Mucha gente es suficiente inteligente como para utilizar SNG Power Tools correctamente. Por esa razón tampoco son demasiado estimulantes intelectualmente.

Si lo que buscas es dinero, libertad y estimulación intelectual, he encontrado que el cash es la mejor ruta. Con 200bb, como las que puedes tener en las nuevas mesas deepstack, las manos pueden ser analizadas en muchos niveles. Muy raramente sólo utilizarás PokerStove para algo y acabarás con ello. Por esa razón el cash tiene la curva de aprendizaje más pronunciada, pero también pueden ser los más gratificantes. Encontrarás más puntos en los que explotar a tu oponente, y nunca pararás de aprender. Mientras que en los SNGs y los torneos pese a que habrán siempre ciertas cosas que aprender, las opciones serán más finitas dado los stacks más limitados. La parte mala, es que a menos que seas uno de esos que siente la necesidad de contarle lo bien que fue la última sesión al del kiosko, no habrá ningún tipo de reconocimiento cuando ganes.

La clave es preguntarse porqué juegas, y elegir el juego adecuado deacuerdo a esas motivaciones. Por supuesto, la principal razón para jugar debería ser siempre hacer dinero. Al final del día ese es el objetivo final.

Esto no es para decirte que no hagas shots, o que no deberías jugar torneos. Muchos de los mejores jugadores de torneos se ganan bien la vida y son personas felices. Además, al empezar es más fácil aprender como batir torneos de 20$ que a batir NL200. Hay muchos que persisten en jugar las partidas más duras en las salas más duras y que me molestan a mi y a cualquiera que quiera escucharlos acerca de lo difícil que es para ellos. No me importa y a nadie debería importarle tampoco. No mantengo a esa gente cerca en mi vida porque su negatividad me arrastra con ellos. Hay partidas y salas más fáciles y cantidad de vídeos que te ayudarán a mantenerte al frente. Simplemente no se molestan en hacer el trabajo duro.

Si eres un verdadero profesional siempre deberías evaluar como de rentable es la modalidad en la que estás y como está ésta afectando a tu vida, porque tu vida fuera del poker siempre te afectará como jugador.

La razón por la que juego a poker es porque odio los trabajos habituales y los horarios. Los odiaba cuando era más joven y no tenía más opción que trabajar duro durante más de 40 horas a la semana para mantener un techo sobre mi cabeza. No tenía tiempo de ver a mi novia, no tenía energía al final del día para hacer nada, y nunca tuve el dinero para hacer nada por mi mismo. Me encanta como el poker es de los juegos más capitalistas que hay ahí fuera, no importa que seas blanco, negro, gay, hetero, mujer, hombre… todo lo que importa es cuanto trabajo pones en ello. Juegué y juego para escapar de mis anteriores trabajos y para tener el dinero que tengo hoy en día para hacer aquellas cosas que realmente disfruto. Nunca juego límites superiores a NL1000 y habitualmente niveles bastante inferiores. Juego torneos, pero sólo los más grandes, y sólo poseo la mitad de lo que gano porque estoy bancado. Tampoco juego el volumen que hace tiempo jugaba, así que paso más tiempo estudiando de lo que me gustaría, pero lo he aceptado como el precio por tener menos estrés jugando a poker. Posiblemente esto no sea para todo el mundo, pero es algo que ha funcionado para mi y mi personalidad.

Alguno de mis amigos tiene una tolerancia mucho más alta al dolor que yo, y les encanta la sensación de batir a un gran grupo de gente, así que continúan centrándose más en los torneos. Encuentran una manera de balancear esto con las otras cosas que disfrutan en la vida, e intentan ser positivos a través de las turbulencias. También intentan siempre juegar un volumen considerable en torneos más pequeños y así se preparan así mismos para el invierno, cuando llegan los torneos online más grandes.

Realmente el punto principal es encontrar una manera de entender qué es lo que te hace seguir siendo un jugador e incorporarlo dentro de las decisiones del juego, y recordar que el objetivo principal es siempre sustentarte a ti mismo y ser feliz. Hay un montón de basura alrededor del mundo del poker, pero debes ser fiel a ti mismo y no caer en ninguna de ellas. Hay una gran diferencia entre ser un buen jugador de poker y ser un buen profesional del poker.

Una de mis citas favoritas del poker es de Chip Reese, cuando le preguntaron que opinaba acerca de Stu Ungar y el talento que tenía, “Tiene una capacidad natural, sí, él tiene la mente más rápida. El problema de Stuey es que no entiende el objetivo del juego, que es acumular riqueza, mejorar tu estilo de ida y cuidar a tu familia”.

Buena suerte a todos.

¡Shhhh! ¡No me cuentes tus metas!

En repentinos ataques de inspiración tendemos a iniciar nuevas aventuras o ideas. O mejor dicho, más que iniciarlas, nuestro primer paso es compartirlas con los demás.

Cuando finalmente encontramos una meta, la norma parece ser explicar la hazaña que vamos a realizar a nuestros amigos, familiares y conocidos, como si de esa forma nos forzáramos a comprometernos aún más con lo que nos habíamos propuesto.

¡Meccc! ¡Error! Precisamente hay que hacer lo contrario.

Ayer, echando un vistazo en el blog de Asier, me topé con un vídeo y unas reflexiones que bien podrían ser la mías y que en el fondo concluyen que la mejor manera de conseguir cualquier objetivo es callárselo y simplemente empezar a trabajar en ello.

¿Por qué? Echa un ojo al vídeo, son sólo 3 minutos.

Cómodo con lo incómodo

Desde tiempo atrás tengo grabadas a fuego unas palabras y siempre que puedo las tengo en cuenta para ponerlas en práctica. Esta frase forma parte de mi manifiesto personal.

La vida empieza dónde acaba tu zona de confort.

Cuando las recuerdo me incentivan a intentar no desperdiciar ni una oportunidad de vivir nuevas experiencias, recorrer diferentes caminos a los habituales o aceptados y proponerme retos que me permitan descubrir nuevos límites. En definitiva, vivir más.

Dos sucesos de ayer me llevan hoy a escribir esto.

El primero fue el final de la una conversación con un amigo acerca de la aparente conformidad de mucha gente con su inamovible rutina diaria; y la segunda, una tormenta que empezaba poco después de llegar a casa. Cuando empezó a llover me pregunté cuándo había sido la última vez que había corrido bajo la lluvia. No por un imprevisto, intentando llegar a casa lo antes posible, sino salir ahí fuera y dejarme impregnar en lugar de protegerme de ella.

Intentamos esquivar todo aquello que es extraño a nosotros, todo aquello que nos resulta incómodo. La zona de confort son creencias y acciones a las que estamos acostumbrados y son fáciles para nosotros repetirlas. Y odiamos salir de ella.

Evolutivamente estamos diseñados para ello, para evitar el peligro de situaciones inciertas para las que no nos sentimos preparados.

Hablar en público, saltar en paracaídas, ducharse con agua fría, presentarte a una chica, dejar tu trabajo, cambiar de profesión, viajar al extranjero, aprender un idioma, aprender una habilidad, hablar con desconocidos, hacer nuevos amigos, probar comidas exóticas, leer otros libros…

¿Pero sabes qué? Los humanos también estamos diseñados para crecer.

Tengo la convicción de que si buscamos el equilibrio en nuestras vidas y permanecemos acomodados por demasiado tiempo, corremos el riesgo de estancarnos. Para progresar, crecer, desarrollarnos, debemos abrazar las situaciones y experiencias nuevas e incomodas en lugar de rechazarlas. Cualquier ocasión, por minúscula que sea, es una buena ocasión para salir de tu zona de confort y vivir más profundamente.

El objetivo es sentirse cómodo con lo incómodo.