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Sobrealimentados

Tengo tanta hambre ahora mismo que no puedo evitar escribir sobre otra cosa que no sea comer.

Llevo varias semanas comiendo bastante bien, pero ayer fue uno de esos días que llamo “día gordo”, en la que rompiendo con la regla de que la comida no es entretenimiento, durante el día gordo sí lo es.

Estos días como todo lo que quiero y más.

Durante los días previos, cuando tengo deseo de comer algo poco saludable, pienso en que me lo podré comer pronto y cuando llega el día, cumplo todos los antojos del tirón. Aunque mi cuerpo no pueda más.

Voy al supermercado y compro todo aquello que me viene en gana, dulce o salado, lo mismo da.

No he comido desde ayer a última hora de la noche, pero me sorprende que el día siguiente a estos “días gordos” tengo un hambre voraz, cuando cualquier otro día (comiendo bien) podría pasarme todo un día sin comer y no tendría esta sensación.

Cuando como bien, viendo la comida como combustible y no como ocio, cuando soy consciente de lo que me meto en la boca y pienso en cada bocado, simplemente me siento mejor. Mentalmente estoy más equilibrado y físicamente con más energia.

Cuando como bien, elimino dulces y excesos, me doy cuenta de que realmente necesitamos muy poco para funcionar. Y sobretodo, me doy cuanta que nos pasamos la mayoría de nuestra vida totalmente sobrealimentados.

Sin gluten

Mi historia con el gluten data de año y medio, así que éste parece un buen momento para sacar algunas conclusiones.

No hay duda de que los productos sin gluten están de moda y que casos de deportistas como Novak Djokovic o de otros famosos, hayan hecho que ser intolerante al gluten esté más de moda que nunca.

Ahora mismo, millones de personas, sean realmente celíacas o no, se lanzan a comprar productos sin gluten o a seguir una dieta gluten-free.

Lo veo hasta en las carreras que corro. El otro día, por ejemplo, corriendo la Trail de Els Bastions, anunciaban en el briefing previo a la carrera que los avituallamientos tendrían sección sin gluten.

Parece que todo el mundo está dejando el gluten, pero la realidad es que sólo un 1% de la población es celíaco y que dos de cada tres casos no están diagnosticados.

En mi caso, dejé de comer tanto gluten a raíz de un problema digestivo de mi ex-novia. Llevaba tiempo sintiéndose mal después de las comidas pese a hacer una dieta “normal” y después de investigar un poco, decidimos empezar a hacer un test de intolerancia por descarte. En aquellos momentos vivíamos en Malta, así que aunque no recomendable, no visitamos a ningún especialista. Igualmente leímos que parecía que las pruebas de intolerancia no eran nada fiables, así que decidimos ir por el caso práctico.

Con tal de hacer más fácil esta prueba de varias semanas sin ciertos alimentos, decidí acompañarla en el camino y fue así como de un día para otro eliminamos muchos alimentos que parecían causar intolerencias y alergías.

El resultado fue que sin saber exactamente cuál de los alimentos estaba causando aquello, empecé a sentirme mejor. Más ágil y fuerte que nunca, y sobretodo con más energía a lo largo del día y en mis entrenamientos. Desde entonces he mantenido una dieta que prácticamente excluye el gluten.

Si intentas dejar de comer gluten podrás comprobar que no es una tarea fácil. Si vas al super, la mayoría de alimentos lo contienen. Sin embargo, la buena noticia, es que la mayoría de ellos son productos procesados (cómo con el azúcar refinado), por lo que la reacción a esto es acabar comiendo más productos naturales.

Dicen que uno de los principales riesgos de dejar de comer gluten es que dejamos de comer muchas fibras y vitaminas, pero la realidad es que si tu dieta está controlada, no hay nada que no puedas conseguir de otros alimentos más sanos.

No soy celíaco, ni intolerante, ni alérgico, simplemente decidí dejar de comer tanto gluten por que me obligababa a comer mejor y dejaba espacio para comer alimentos más ricos en nutrientes.

Así que con eso en mente, decir que no soy fan de los productos de marcas sin gluten. Comerme un plato de pasta o un sándwich no va a hacer que me encuentre inmediatamente mal, y si me apetece me lo comeré, pero hace  tiempo decidí que había alimentos o platos que cumplían mejor con mi nutrición diaria.