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Cuando solíamos leer en Google Reader

No sé si es la falta de sueño o es que realmente estoy nostálgico, pero acabo de recordar con amor esos días en los que me levantaba, abría Google Reader y pasaba las primeras horas del día o las últimas de la noche, leyendo decenas de feeds RSS.

Estaba al día de todo lo que me interesaba y no me perdía ni una noticia o post.

Poner a cero el contador era una filosofía similar a la de dejar mi cuenta de correo vacía. Y escribiendo esto, me he dado cuenta de que echo en falta esos días.

Ahora llego a la información a través de… Bueno, no utilizo activamente Twitter desde hace mucho, eliminé mi cuenta personal de Facebook… Realmente he dejado de leer noticias y blogs, y los pocos que leo son por una suscripción vía email.

Estos es así desde hace meses. Quizás es hora de volver a algo similar (Feedly).

Intentaré no cometer errores del pasado como, suscribirme a muchos blogs y leerlos como una rutina diaria (preferíría que fuera un par de veces por semana).

¡Deseádme suerte!

Que aporte valor

Llevo varias semanas con la idea de reducir la mayoría de mis posesiones y de simplificarlo todo al mínimo, empezando por mi ropa, zapatillas (aún tengo muchos pares), electrónica, accesorios, libros, etc.

En definitiva, todo lo que tengo.

En realidad, no he hecho otra cosa que tirar o regalar cosas que ya no usaba. Me he dado cuenta de que igualmente suelo ponerme la misma ropa y utilizar lo mismo, y que muy pocas veces, utilizo nada más.

Mientras continuo este “viaje” de liberación, digamos que cada día me siento más ligero y más… tranquilo.

Lo que busco conseguir con todo esto es eliminar todo aquello que crea “ruido” a mi alrededor, quedarme con lo que realmente aporte valor y darme la oportunidad de viajar ligero durante los próximos meses sin necesitar mucho.

Calidad sobre cantidad.

Por ahora me estoy centrando en lo material, pero también llegará el turno en que toque hacerlo con cómo paso mi tiempo, mis relaciones y mi trabajo.

Eliminar placeres superfluos que utilizaba para rellenar el tiempo, como las redes sociales o la televisión, y sustituirlos por otros que me llenen más. Lo mismo con las relaciones y el tiempo con amigos y pareja. Si quedo con ellos, que no sea tiempo vacío, nada de mirar el móvil o quedar por quedar. Escucharlos realmente. Y sobre el trabajo, centrarme en lo prioritario y lo que ofrezca más resultados. Ser más productivo y tener más tiempo para disfrutarlo con lo que me plazca.

Te dejo con una frase que he estado utilizando mucho últimamente. Cuando hagas o compres algo, pregúntate ¿Esto realmente me aporta valor?

Si cuando lo haces, no es así, simplemente continua tu camino.

Tratando con desconocidos

Ayer me pegué una ruta tremenda por la zona de Núria, haciendo cima en el Puigmal (2913m) y Pic del Segre,  y cuando finalmente hacía los últimos kilómetros de bajada, me crucé con otro corredor.

Él único que vi en todo el día.

Él estaba parado y al poco rato de pasarlo, lo tenía corriendo detrás mío. Y mientras bajábamos, empezamos a charlar y a contarnos  nuestra vida. Después de una hora de bajada y de tanto hablar, me ofreció acortar un poco mi ruta y llevarme en coche a donde estoy durmiendo.

Comimos juntos para celebrar el fin del entreno y estuvimos hablando de todo y de nada, y cuando nos dimos el apretón de manos de despedida, me sentía muchísimo mejor.

No sólo me había pegado un entreno magnífico y había comido estupendamente… Volver a tener contacto humano después de estar solo todo el día en la montaña sentaba muy bien.

Poco después, fui a una cafetería y la camarera me reconoció de haber estado aquí el año pasado (vine para correr la misma carrera que estoy entrenando) y de nuevo, volvimos a charlar un poco de todo y de nada y al salir de allí me sentía un poco más… humano.

Al tratar con desconocidos, gente aleatoria que me encuentro en mi día a día, puedes tratarlos como “robots” o realmente conectar con ellos. Muchas veces, sumergido en la rutina del día a día de donde vivo, no soy capaz de hacerlo. Pero cuando viajo, siento que esa faceta está mucho más despierta en mi.

Estos dos encuentros de ayer, me recuerdan que debería hacer más el esfuerzo de escuchar a la gente en lugar de sólo “tratarlos”, al igual que me sucede de forma natural cuando viajo.

Hablar con desconocidos de cosas de las que quizás no hayan hablado con nadie más a lo largo del día e interesarse por ellos, no sólo los hará sentir mejor, hará que te traten de la misma manera y tú también te sentirás mejor.

Aquella frase que decía “Trata a los demás como quieres que te traten” tiene muchísimo de cierto.

Reset social

A principios de año cogí mi cuenta de Twitter y borré todos y cada uno de los miles de tweets que había escrito hasta entonces. Llevaba utilizándolo desde 2007.

La cosa no quedó ahí, también hice unfollow a todo el mundo, lo cual me llevó a dejar de utilizar Twitter.

Por si fuera poco, eliminé todas las fotos que había publicado en Instagram (desde Septiembre de 2011) y desactivé mi cuenta de Facebook, que sigue estando inactiva desde entonces.

¿Por qué? Aún me lo sigo preguntando, pero ¿sabes qué? No he hechado en falta ni una de las cosas que borré.

Quizás tampoco eran tan importantes. Quizás debería hacerlo cada año. Lo de borrar el contenido que cree en mis perfiles, me refiero.

El uso de estas aplicaciones ha evolucionado desde que empecé a usarlas. También lo hecho yo. ¿Qué utilidad tiene mantener lo viejo?

Viajar ligero

Año y medio atrás marché a vivir a Malta durante unos meses con la que entonces era mi novia y con muy poco equipaje. Una simple maleta de equipaje de mano y otra normal.

Pensaba que ya volvería más adelante a por algunas cosas más, pero en el momento de hacer las maletas me vi con la obligación de decidir que era lo totalmente necesario.

Los siguientes meses viví allí con lo que me había llevado (que consideraba que era muy poco) y cuando volví, me sorprendí de la cantidad de cosas que tenía y no había echado en falta.

Dos semanas atrás estuve dos semanas por las Canarias, aprovechando para ver aquello y finalmente para correr una ultramaratón llamada Transvulcania.

Me fui con una simple mochila Samsonite con portátil incluido y también, para mi sorpresa, me sorprendí de lo poco que necesité.

Me llevé lo justo e imprescindible y funcionó. Es más, estoy seguro que podría haberlo reducido algo más.

Dentro de un rato vuelvo a viajar.

Cogeré un tren dirección a los Pirineos con la intención de pasar allí dos semanas antes de otra ultra trail que voy a correr. Tendré oportunidad de entrenar por allí, ver el recorrido días antes y trabajar en plena naturaleza y en paz, alejado de muchas de las distracciones diarias.

Escribo esto mientras tengo aún mil cosas encima de la cama y tengo la opción de elegir qué llevar y qué no. Vuelvo a tener la oportunidad de elegir lo impresicindible y de demostrarme que realmente no necesito tanto.

Voy a ir acampando, así que realmente lo que más espacio me va ocupar será la tienda, el saco de dormir, la esterilla, algunos utensilios de cocina y el hornillo. El resto (ropa y electrónica) será un tercio o un cuarto del volumen y peso total.

Se puede viajar ligero y cada vez le estoy viendo más posibilidades.

La pregunta antes de hacer tu próxima maleta es… ¿podría dejar la mitad de las cosas que me voy a llevar? ¿Qué es lo realmente imprescindible?

fuck you

Todos buscamos seguridad. También anhelamos tener libertad (algunos más que otros).

La libertad no es otra cosa que la posiblidad de hacer aquello que queramos cuando queramos. ¿Y sabes cuál es una buena manera de conseguirlo? Teniendo un buen colchón.

Actualmente uno de lo mayores lujos que podemos tener es vivir sin preocuparnos por el dinero, y ahorrar un poco te ofrece precisamente eso. Depreocupación. Seguridad.

La mayoría de la gente vive al límite, con nada de dinero ahorrado y con la sensación de que deben continuar en la misma rueda para sobrevivir.

Uno de los primeros objetivos de cualquier debería ser ahorrar lo suficiente como para poder permitirnos vivir durante meses haciendo lo que más nos plazca.

Crea un colchón con el que puedas vivir bien, con tu nivel de vida actual, por como mínimo 6 a 12 meses. Eso es todo lo que necesitas.

Que quieres dejar tu trabajo y buscar uno nuevo que te motive más. ¡Déjalo! Que quieres viajar unos meses y ver mundo. ¡Viaja! Que quieres cambiar de profesión o ponerte a estudiar. ¡Házlo! Que quieres montar un negocio o ponerte a trabajar por tu cuenta. ¿¡A qué esperas!? Que si alguien te pide algo que no quieres hacer puedas decirle, fuck you!