Por qué escribo un diario personal

Desde adolescente me ha atraído la idea de tener un diario personal en el que escribir todo aquello que me sucedía a lo largo del día. Me gustaba la idea de guardar todo mi viaje en la vida para así “poder recordarlo” después.

¿Pero sabes qué? Muy pocas veces vuelvo a leer lo que escribo.

Quizás debería imprimirlas todas (al final de cada trimestre o año), hacerme un buen café o coger una botella de vino, leerlas del tirón y luego quemarlas en un acto simbólico de renovación, como si de un ritual se tratase.

Al principio intentaba escribir cada día, pero cuando me di cuenta de que fallaba constantemente y me frustraba por mantener el hábito, me di la “flexibilidad” de escribir cuando realmente me apeteciera, lo que me llevó a tener temporadas totalmente en blanco.

Sin embargo, durante los últimos meses he vuelto a coger el hábito y ahora fallo muy pocos días. De hecho, es una de las primeras cosas que hago nada más levantarme.

Me levanto, desayuno, escribo mi diario personal y luego escribo aquí o en el blog de Endurance & Freedom. Algunas veces salgo a correr nada más levantarme, pero he cogido la manía de volcar toda mi mente nada más empezar mi día.

¿Y por qué escribo un diario personal?

Al principio pensaba que era porque no quería olvidar, para recordar todo lo sucedido, en una especie de memorias. Si algún día moría, quería tener un legado que dejar. Pero la verdad, es que hay cosas tan personales y aburridas, que me daría cierto reparo en que nadie más las leyera.

Con el tiempo me he dado cuenta de que su principal función y utilidad es, tomar conciencia de cómo aprovecho cada día (y si los malgasto) y de volcar todas aquellas nimiedades, problemas e inseguridades que uno tiene antes de hacer nada más en las próximas horas. Digamos que hacerlo, me deja mucho más tranquilo y despejado para hacer todo lo demás.

Al escribirlo, me doy cuenta cuenta de cómo me siento y de si estoy haciendo lo que quiero o voy en la dirección que me gustaría.

Y cuando no lo escribo, la única razón para hacerlo es porque no he tenido tiempo (no me salto más de uno o dos días) o porque me averguenza como estoy desperdiciando mis días.

Si por alguna razón paso sin escribir una serie de días, sé que algo mal pasa en mi y los remordimientos me hacen volver a escribir una líneas, sincerándome conmigo mismo y ayudando a reparar la situación.

Puede sonar difícil, pesado, pero si de verdad quieres aprovechar tus días, tu vida, escribe lo que sucede en ella.

Probablemente te des cuenta de cosas como: Nos preocupamos demasiado y perdemos demasiado el tiempo. Un diario personal es una buena manera para solucionarlo.