Pasión por el proceso

Hagas lo que hagas, házlo con pasión.

Ahí fuera hay demasiada gente haciendo cosas simplemente porque “deben” hacerlas o porque es lo políticamente correcto.

Olvida los resultados y céntrate en disfrutar del camino, del proceso. Nuestros objetivos, son sólo eso, puntos en el horizonte que se desvanecen nada más alcanzarlos.

La verdadera diversión está en llegar hasta ellos.

No digo que no sean importantes. Si sabes a dónde vas, hay más probabilidades de llegar. Claro que sí, ¡piensa a lo grande! Pónte grandes retos, pero que el final no nuble tu vista.

Céntrate en lo realmente importante, que no es otra cosa que lo que puedes hacer ahora. Que toda tu atención y sentidos trabajen en ello. Disfrútalo.

Y si no puedes, si tienes la mala pata de estar en una situación en la que tengas que hacer cosas sin pasión, por obligación, párate a pensar y reflexiona. ¿Qué puedes hacer para cambiarlo? Cámbialo. Y si no puedes, acéptalo e intenta disfrutarlo.

Las cosas son mucho más fáciles y más reconfortantes cuando el proceso en si mismo es un objetivo.