Rituales

Te levantas y vas al baño aún con legañas en los ojos.

Te diriges a la cocina a por un café y algo de desayunar, revisas el móvil mientras masticas, te cambias, coges tus cosas y te vas a trabajar.

Llegas a tu escritorio, enciendes el ordenador y empiezas a trabajar en lo que sea que estés acostumbrado a hacer a primera hora de la mañana…

En muchos trabajos tendrás la misma estructura indefinidamente y muy pocas veces romperás esa rutina. Y así, los días pasarán volando, uno tras otro, casi sin darte cuenta.

Digamos que hacer siempre lo mismo y de la misma forma, te permite trabajar de forma autómata. Si lo único que haces es cambiar tu tiempo por dinero y estás resignado a ello (no te enamora tu trabajo), no es del todo un desastre, porque tu tiempo pasará volando.

Pero si realmente quieres vivir, necesitas romper con esa espiral diaria y utilizarla a tu favor. Que si tienes una rutina, sea para hacer cosas que relamente te motivan o para un trabajo que te apasiona.

Si sabes como utilizarlas, tener rutinas o rituales son herramientas impresionantes, porque nos ayudan a “hacer las cosas”. Cuando automatizamos parte de nuestras vidas bajo una estructura, es cuando dejamos espacio para hacer o pensar en cosas más importantes.

El gran error es no ser consciente de ellas. No es lo mismo verse atrapado por la rutina que utilizarla a tu favor de forma intencionada.

Cuando viajas constantemente, trabajas por tu cuenta , desde casa o en definitiva, cuando no tienes la rigidez de un horario, es difícil hacer que las cosas avancen. Es especialmente en estos casos cuando tener rituales puede ayudarnos.