Sobrealimentados

Tengo tanta hambre ahora mismo que no puedo evitar escribir sobre otra cosa que no sea comer.

Llevo varias semanas comiendo bastante bien, pero ayer fue uno de esos días que llamo “día gordo”, en la que rompiendo con la regla de que la comida no es entretenimiento, durante el día gordo sí lo es.

Estos días como todo lo que quiero y más.

Durante los días previos, cuando tengo deseo de comer algo poco saludable, pienso en que me lo podré comer pronto y cuando llega el día, cumplo todos los antojos del tirón. Aunque mi cuerpo no pueda más.

Voy al supermercado y compro todo aquello que me viene en gana, dulce o salado, lo mismo da.

No he comido desde ayer a última hora de la noche, pero me sorprende que el día siguiente a estos “días gordos” tengo un hambre voraz, cuando cualquier otro día (comiendo bien) podría pasarme todo un día sin comer y no tendría esta sensación.

Cuando como bien, viendo la comida como combustible y no como ocio, cuando soy consciente de lo que me meto en la boca y pienso en cada bocado, simplemente me siento mejor. Mentalmente estoy más equilibrado y físicamente con más energia.

Cuando como bien, elimino dulces y excesos, me doy cuenta de que realmente necesitamos muy poco para funcionar. Y sobretodo, me doy cuanta que nos pasamos la mayoría de nuestra vida totalmente sobrealimentados.