Primeras experiencias con una tienda de campaña

camping

Llevo tiempo fantaseando con la idea de viajar y dormir en una tienda de campaña. Ir de un lado para otro y no depender de cosas como reservar alojamiento. Ser totalmente autónomo.

Esa sensación de libertad y de independencia me lleva atrayendo desde hace mucho.

Cuando años atrás hice parte del Camino de Santiago (de Ponferrada a Santiago de Compostela), comprobé de que iba aquello y que lo de caminar y viajar con lo puesto era algo para mi.

Recuerdo llegar al barullo de la ciudad después de días por carreteras y caminos poco transitados y pensar: “Me doy la vuelta. No quiero que esto acabe”.

Al acabar ese viaje en solitario, se me ocurrió la genial idea de que en algún momento debía hacerlo entero y por qué no, en tienda de campaña. Lo triste es que ese viaje aún sigue ahí, pendiente, esperando el momento “inoportuno” para tomar forma.

Sin embargo, hace unas semanas, no se cómo di con una serie de vídeos llamada SEE THE WORLD y volvió a despertar en mí esa hambre por explorar y por demostrarme que soy capaz de vivir en autosuficiencia.

Después de pensarlo durante días, decidí dar un paso adelante.

Aprovechando una carrera que correré el próximo fin de semana, me fuí el lunes al pueblo desde dónde sale con la excusa de conocer el recorrido de antemano y de desconectar un poco de todo.

Hoy, después de cuatro noches fuera, he vuelto a la comodida de mi hogar y con una ligera idea de lo que supondría viajar durmiendo en una tienda de campaña.

Creo haber dormido alguna noche en una, pero debía ser muy pequeño porque no lo recuerdo. Tampoco había montado una antes y aún menos sabía a ciencia cierta qué necesitaba para dormir en pleno mes de mayo en los Pirineos.

Legalmente no es posible acampar en ningún lugar de España, pero está permitida la pernocta a más de 2000 metros de altura en algunas zonas. Pero la realidad es que si montas la tienda a última hora de la tarde/noche y la recoges a primera hora, en un sitio que no esté especialmente transitado, lo más normal es que ni tú molestes a nadie ni nadie te moleste a ti.

Igualmente, como no tenía claro si la vieja tienda y saco que tenía iban a servirme para aguantar el frío y la posible lluvia, decidí no aventurarme e ir directamente a un camping.

Sólo he pasado cuatro noches, pero me han servido para ver que es viable y me gusta, para hacerme una idea de lo básico, de qué material de menos llevaría y de cual mejoraría.

Por poner un ejemplo: Necesito una tienda mejor y un saco más ligero y caliente. La esterilla que tengo tampoco es una pasada pero más o menos cumplía con la función.

No diré que me he acostumbrado a dormir en el suelo, pero la tercera y cuarta noche dormí bastante bien. Aunque quizás pasarme el día corriendo tenga algo que ver.

Con todo el verano por delante y cantidad de carreras en mente, esta experiencia me abre un mundo nuevo de posibilidades y es posible que los próximos meses los aproveche para explorar otros paisajes e ir depurando esa idea de pasar una larga temporada a la aventura, viviendo con una tienda de campaña.

Acampar al aire libre obviamente tiene inconvenientes, especialmente si trabajas online, y los campings parecen una buena opción que está entre alojarte en hoteles y hostales y vivir totalmente en la naturaleza.

Acampar en camping te permite tener un localización semi-estable, electricidad donde cargar el portátil, posibilidad de ducharte, lavar tu ropa y un lugar donde dejar tus cosas si decides explorar  de forma más ligera.

En mi caso, que me gusta correr allá a donde voy, llevar varios kilos de carga encima me limitaría totalmente.

Quizás, lo más importante de viajar y dormir en una tienda de campaña, es que te fuerza a vivir una vida simple y centrárte en lo que realmente importa.

Te fuerza a vivir con lo necesario e imprescindible y te da la posibilidad de moverte libremente, explorar y conocer a otra gente.