Categoría: Running

  • Resumen de entrenamientos del 2025

    Resumen de entrenamientos del 2025

    Hace unos días escribía un email en el que hablaba sobre no comparar nuestras temporadas con temporadas anteriores y aún menos, hacerlo con las de otros.

    Cada año, cada temporada, tiene un contexto diferente y en cada una tenemos que lidiar con situaciones y condiciones diferentes.

    La clava para mi, es ver cada temporada como una temporada única y enfocarme en hacerlo lo mejor posible sin obsesionarse si en otra época del año estaba en un punto de forma u otro.

    Este año los objetivos principales eran volver a UTVV y mejorar las 22 horas del año pasado, hacer una buena TDS y regresar a UltraPirineu con idea de acabar la carrera y mejorar tiempo del año anterior.

    Además este año ha estado marcado por 3 aventuras muy chulas, ser mi primera temporada de skimo, comprarme una gravel y hacer mi primera ultra en gravel, y lo que hizo que condicionara gran parte de la temporada, una lesión de primavera a verano que no me permitió competir a buen nivel, pero si sumar buenas horas cruzando entrenamiento con la bicicleta.

    En números generales:

    • 854 horas de entrenamiento, 8241km y +246.603m
    • Una media semanal de 16h25, 158km +4742m.

    Y resumiendo:

    • He corrido menos, menos desnivel. Pero he metido algunas horas más de skimo que han compensado y he hecho más bici que otros años.
    • Fuerza he hecho muy poca.
    • He metido mismas cantidad de sesiones de entrenamientos que siempre.

    Que dejaría de hacer:

    • Este año introduje algunas carrera como entreno muy cerca de otras. Otras temporadas me ha ido bien para coger forma, pero cuando hay lesiones de por medio o poca continuidad, es mejor cerrar el kiosko y enfocarse en recuperar/entrenar.
    • Ir a carreras por compromiso o porque tengo el dorsal (si no encajan).

    Que empezaré hacer:

    • Cumplir conmigo con la filosofía de entrenamientos que aplico a mis deportistas. En cierta manera fue así hasta primavera, pero con la lesión me tocó ir improvisando un poco día a día o semana a semana.
    • Introducir más entrenos de fuerza. A raíz de esta lesión y como sabía que no iba a competir, me centré en disfrutar más con los entrenos y descuide los detalles que marcan la diferencia.
    • Cuidar más la alimentación. Ídem que con la fuerza, desde Abril hasta aquí he ganado algún kilo extra y me he dejado llevar bastante. Es algo que si quieres rendir al máximo nivel, hay que tener muy en cuenta.
    • Más sesiones en llano a principio de temporada. El primer objetivo del año vuelve a ser UTVV. Considero que llegué en buena forma, pero intentaré hacer algunas sesiones en llano más largas para las partes con menos desnivel de la carrera.

    Que seguiría haciendo:

    • Volumen similar, pero con mayor proporción de entrenos de carrera a pie y menos de bici (aunque sea buen complemento).
    • Continuar con las dobles sesiones en las épocas de mayor carga (semanas de más de 120k). Me ayudan mucho a sumar algo de volumen extra y mantenerme activo y despejado durante el día.
    • Seguir con una primera parte del año enfocada en skimo, pero este año introduciendo mayor cantidad de horas y tiradas largas.
    • Mantener la misma rutina de estiramientos y yoga que de costumbre.
    • Intercalar grandes objetivos con algunas aventuras por libre tanto a pie como bikepacking durante el verano. Me dan la chispa necesaria para ilusionarme con las grandes carreras.

    Crónica de entrenos del 2025

    El año empezó después de un Diciembre muy tranquilo con una media de 12 horas semanales y las dos primeras de Enero aún más tranquilas. No fue hasta la segunda de Enero cuando empecé a sumar más de 15h semanales, en la media del resto del año (16h25′ y +4742).

    Este año estuvo marcado en 3 bloques, el primero hasta Ultra Vipava Valley, el segundo hasta TDS y el tercero, más relajado, hasta Diciembre.

    Primer bloque: A por la 100 millas

    El primer bloque estuvo enfocado en llegar preparado a la 100 millas de Eslovenia y superar el tiempo de mi año anterior. Repasando los entrenamientos, puedo decir que llegué mucho más preparado que el año anterior, sin embargo, a falta de 2 semanas tuve una rotura fibrilar en el gemelo que me dejó fuera de combate. Me presenté a la carrera sabiendo que igual no aguantaría mucho, pero tenía que intentarlo (y teníamos el viaje organizado). Lideré la carrera hasta el segundo avituallamiento, km25 y me retiré allí.

    Durante esa preparación estoy contento tanto por el volumen como por las sesiones de calidad que pude encajar y las sensaciones que tenía. Pude hacer un par de carreras de preparación como Hivernal de Campdevanol e Isasa Trail, además de presentarme en la Maratón de Barcelona sin preparación específica y hacer marca personal. Salí sin un plan claro y dudaba incluso de poder correr con las liebres de 2h45′ y me vine a casa con un PB de 2h40.

    Esta temporada repetiré la maratón, pero el objetivo es llegar con alguna sesión más en llano para sobrellevar mejor los kms, ya que con sólo 10km en las piernas ya iba «fatigado» muscularmente, aunque aeróbicamente iba sobrado.

    Segundo Bloque: Flexibilidad hasta TDS

    Este bloque se trataba de entrenar sin forzar el gemelo cruzando entrenos con bicicleta y sin presionarme por recuperar lo antes posible.

    Las rotura de fibras del gemelo se alargó más de la cuenta y pude correr muy poco. En Mayo decidí comprarme la gravel para motivarme a entrenar más y descubrir nuevos rincones. La cosa me fue bastante bien y la bici me ayudó a meter bastante desnivel. me estrené en mi primera larga de gravel (300km en la Gravel Penedès) y conseguí llegar a meta en segunda posición. Fue de los días más largos sobre las dos ruedas sin paradas, +17 horas con una pequeña parada de 10min para reabastecerme cuando llevaba más de 10 horas.

    Después de un mes y medio tocado, pude empezar a correr algo de nuevo. Tenía dorsal para Ultra de Lles (en Junio) y ya que tenía el dorsal, me planté allí con la idea de sumar algunas horas a pie, y si podía, acabar. Muscularmente subiendo me encontraba genial, pero bajando iba echo trizas y es que como primer entreno en semanas, no era muy buena idea (aunque había estado haciendo algún trekking). Hice media carrera y decidí que era suficiente y salí de allí con una sonrisa y contento por poder volver a correr.

    Entrené durante un par de semanas más y me planté en la Garmin Epic Trail, en la que había quedado 2º el año pasado. Me tomé la maratón con calma y en la primera subida fui remontando posiciones hasta ponerme bastante delante en la segunda subida. La bajada iba muy KO de piernas y similar a Lles, hice lo que pude bajando, pero esta vez acabé la carrera. Perdí más de 10 posiciones en la bajada y acabé llegando en menos de 6 horas a meta, pos 23. El día siguiente me inscribí también a la SkyRace y la completé acompañando a dos de mis atletas. Sumé un buen finde de entreno.

    Esa misma semana quizás por el exceso de carga, volvió a reventar el gemelo y estuve 3 semanas más en el dique seco y algo tocado psicológicamente. Tenía dorsal para Vuelta Aneto y mi pareja y varios runrockers iban a correr, así que me presenté en Benasque no muy convencido y algo deprimido.

    La gran sorpresa es que arranque la carrera con la idea de andar un rato y darme la vuelta, pero al final pude trotar algunos tramos y andar fuerte algunas subidas. Como Vuelta al Aeneto es una carrera muy lenta y bastante técnica, pude apañarmelas para entrar en un tiempo muy decente haciendo power hiking y trotando alguna parte de la primera parte y la bajada final.

    La semana siguiente conseguí correr de nuevo en SkyRace Comapedrosa y esta vez si, correr durante toda la carrera y sin dolor. Acabé en 9ª posición, que después de tantas semanas fuera de combate (4 meses entre una cosa y otra), era una gran satisfacción.

    Sólo 4 semanas por delante para TDS. Era arriesgado presentarse allí pero era el objetivo principal de la temporada, así que con dorsal pagado y con la certeza de que llevaba horas suficientes de entreno (aunque no a pie), sabía que estaba preparado para algo así de largo. No para competirla como me hubiera gustado, pero si para completarla y decir que había cruzado la meta.

    Pero sin vistas de un gran rendimiento, cambié el plan de preparar la carrera cerca de Chamonix, para irme a hacer la Transpirenaica en gravel con mi pareja. Ya había hecho la Transpirenaica en un par de ocasiones, pero nunca en gravel. Fue una aventura increíble y esos 8 días nos pusieron al límite en algunos momentos. Pedaleando la mayoría de días desde el amanecer hasta la noche.

    Después de ese viaje sólo quedaba correr unos días para volver a coger sensaciones corriendo y presentarse en TDS. El resumen de aquella experiencia fue agridulce: Me sentí como nunca pero la carrera acabó muy pronto.

    Los primeros kilómetros de carrera y pese a empezar bastante tranquilo y atrás adrede, conseguí colocarme un el grupo de cabeza durante las primeras dos horas y media de carrera y con una percepción de esfuerzo muy baja. A nivel de pulso, ídem. Subiendo, esta temporada quizás estaba en mi mejor punto de forma hasta la fecha. Bajando ya era otra cosa y sabía que la carrera, tenía que correrla tomándome muy con calma las bajadas. Esperaba que a partir del km100 los ritmos en bajada no me penalizaran tanto, pero en la primera bajada tuve una caída bastante aparatosa que me tocó la cadera, rodilla y mano. Han pasado ya cuatro meses y la mano, por ejemplo, aún no puedo cerrarla del todo sin dolor. Gajes del oficio.

    Tercer bloque: Continuidad entrenando

    Desde TDS hasta Diciembre, mentalmente era mi tercer bloque, aunque en realidad era una continuación después de TDS, ya que al no correr toda la carrera decidí continuar entrenando a pie con normalidad hasta UltraPirineu.

    Además, tenía algunas carreras en mente y un tercer reto: Cayó Matxicots (como entreno), UltraPirineu y el reto del Camino Primitivo (320km en 6 días por una causa solidaria).

    Durante esta etapa, las sensaciones no acabaron de acompañar del todo y corrí UltraPirineu con bastante mal cuerpo de principio a fin. Creo que presionarme a correr tantos kilómetros tan rápido en busca de poder correr una buena UltraPirineu, me pasó factura, y simplemente tocaba descansar.

    Sobre UltraPirineu, en números debería haber hecho una gran carrera, pero creo que me faltaba bastante agilidad en un terreno mucho más rompepiernas como este. Estaba preparado para subidas muy largas y fuertes, pero no para un terreno tan correder como el de UltraPirineu, que requiere mucho correr entre raíces, mover rápido los pies y una última parte muy rápida. Supongo que simplemente no llevaba horas a pie suficiente.

    Unos días después, rematamos con el reto del Camino Primitivo. Correr desde Oviedo hasta Santiago de Compostela disfrutando de los caminos primigenios que recorrió el Rey Alfonso II de Asturias para ver al Apóstol Santiago.

    El gran reto, además de las etapa de más de 50km diarias, fue el mantenernos unidos como grupo, algo que con los que ibamos sabía que no iba a ser problema. Fue una experiencia increíble y es la que puso punto y final a la temporada. La idea era correr alguna larga más para acabar con buen sabor de boca el año, pero la realidad es que tocaba desconectar y centrarse en entrenar, que es justo lo que estoy haciendo ahora.

    Conclusiones

    No ha sido la temporada que esperaba ni me hubiera gustado, pero puedo decir que pese a los problemas durante el camino, pude disfrutar muchisimo y aunque no conseguir la continuidad que me hubiera gustado corriendo, mantener algo la forma.

    Lo verdaderamente importante es que pude disfrutar de muchos rincones preciosos y momentos compartidos con buena compañía.

    No todas las temporadas salen redondas y está se queda bastante en blanco, pero siempre he tenido buenas temporadas después de épocas como esta. Casi siempre sirve de combustible para hacerlo mejor en la siguiente etapa, y este 2026 va precisamente de esto: de poner foco en los detalles.

    Al final, como corredores, sabemos muy bien que cuanto más cuesta conseguir algo, mayor satisfacción nos produce.

    En unos días explicaré un poco más de lo que tengo en mente para este 2026 a nivel de calendario y aventuras.

  • UltraPirineu 2025

    UltraPirineu 2025

    Cruzar la meta de 100k siempre es un reto, pero hacerlo en un día en el que físicamente estás tan deshecho dejará secuelas para un tiempo. Este fin de semana tocaba demostrarme que sin una causa mayor, podía acabar y cruzar la línea de meta de la carrera de casa. Ese era el primer objetivo. 


    A principios de Agosto volví a entrenar a pie después de unos meses en el dique seco. Con cuatro semanas de impacto me presento a TDS con el objetivo de acabar, pero pese a lo corto del día, las sensaciones de ese día y semanas previas fueron brutales. Después de TDS y con el orgullo y la rodilla/cadera magulladas por una caída muy pronto en la carrera, pude retomar entrenos (no sin dolores) unos días después.

    Quizás forcé un poco la vuelta a los entrenos, porque la rodilla parecía que me iba a explotar a partir de Prat d’Aguiló (km48). Pero con todo lo anterior, no sólo esperaba acabar sino que esperaba hacer un tiempo que se aproximara a mi mejor versión. Sabía que al 100% no estaba, pero me gusta competir y sentirme competitivo, pero cuando en la primera bajada ya ves que vas hecho un cromo con calambres, sabes que el día va a ser muy largo. En ningún momento pensé en abandonar. Bajé el ritmo, paraba a estirar y me lo tomé con calma en los primeros avituallamientos.



    Cuando llegué a Prat d’Aguiló y con media carrera por delante, realmente no sabía cómo iba conseguir cruzar la meta. Me senté mirando a la cara norte del Cadí en un día radiante y me dije que valía la pena. La ultradistancia al final va de eso, de darlo todo en todas las circunstancias. Nadie puede esperar acabar una ultra sin problemas a resolver y la cabeza a menudo marca la diferencia entre llegar o no, o un buen resultado o una muy alejado de tus posibilidades.

    Decidí continuar. Subiendo Pas de Gosolans me senté un par de veces y disfruté del día. Bajando hasta Gosol fue interminable y me tuve que recordar varias veces porque iba a continuar. Me encontré con @jaume con el que pasé unos minutos y aunque sin hablar nada del otro mundo, verle me ayudó a desconectar un poco.

La llegada a Gósol la pude hacer digna. Apreté los dientes y aguanté el dolor de la rodilla y los espamos de las piernas. Comí lo justo y cargue todo con un gran avituallamiento de @agusti (fichado para el próximo año)!

    De Gósol salí corriendo con piernas renovadas y la mentalidad de que claramente iba a llegar a meta. Creo que incluso en mis mejores años, nunca había salido de aquí tan convencido de que acabaría la carrera. Y eso dió paso a 40km en los que pude ir intercalando la realidad de mi cuerpo, y la fuerza y ganas que tenía. A nivel energético estaba muy bien. Hay que decir que siempre corrí muy por debajo de mis ritmos y quizás eso ayudó, pero los geles y carbohidratos de @naak fueron un gran cambio respecto a lo que estaba utilizando anteriormente.

    

Total, que podía correr bastante rápido en alguno sitios y apenas podía caminar en otros (como en la bajada de Gresolet que no pude correr ni dos metros). A partir de Gresolet, los calambres que me habían estado acompañando todo el día desparecieron, el dolor muscular general también y sólo me quedaba la rodilla que pinchaba a rabiar. Ni tan mal.



    Ese tramo pude hacerlo a tiempo de mis mejores días pero cuando llegué a Sant Jordi y tocaba bajar hasta meta, el cuádriceps izquierdo había roto bastantes fibras y me dolía mucho. Debajo del tupido bosque había bastante oscuridad y el sol ya estaba apunto de desaparecer. Me puse el frontal @fenix y empecé a andar con dolores. Después de un rato pensé que si me iba a doler andando y corriendo, al menos corriendo iba a llegar antes. Apreté los dientes y troté como pude.

    Cuando llegué a la Via Nicolau y con la meta tan cerca, todo dolor desapareció. La mente sólo estaba pensando en la meta. Y corrí los últimos minutos como si me fuera la vida en ello.



    Sufrí como hacía mucho tiempo que no sufría. Intenté ser positivo y llevar la mejor cara en todo momento, aunque sólo fuera una manera de autoengañarme. Y pese a todo eso, la disfruté restregándome en el barro y en la miseria de las ultras. En lo competitivo, siento tristeza por estar tan lejos del potencial que se que tengo. Tristeza porque esta carrera se me sigue resistiendo a un día 10 desde hace muchos años. Pero a la vez estoy tremendamente agradecido y feliz por cruzar la meta después de tirar y tirar en un día tan duro. Y pese a todo ese esfuerzo y dolor, haber conseguido encontrar la belleza en esos pequeños momentos durante una carrera así: un bonito paisaje, el sabor de algo que te gusta, la cara o sonrisa de un amigo, alguna conversación con otro corredor o simplemente el placer de llegar hasta el fondo del pozo del esfuerzo, y cavar aún más fondo para poder salir por el otro lado hasta ver la luz.



    Llevo muchos años corriendo ultras y siempre aprendo algo. Ahora tengo ganas de volver a encontrar esa mejor versión en lo físico, porque mentalmente salgo de esta UltraPirineu con lo que necesitaba encontrar después de un año en lo que todo ha ido en contra, y aún así, puedo decir que salgo feliz.



    Gracias a todos los ánimos y a los amigos y @runrockers que estuvisteis allí, a los corredores con los que compartimos instantes (perdonarme si no estuve lo más receptivo posible, estaba en mi propio infierno) y felicidades a todos los que os pusisteis en la línea de meta, llegarais o no. Suena a cliché, pero simplemente plantearse esto ya es una locura. Ahora toca pensar en como llegar mejor y disfrutarla más.